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Jobs y las personas inteligentes…

No son estas el tipo de entradas que suelo escribir, pero me lo he encontrado en LinkedIn y creo que merece la pena leerla y pensar sobre ella…

frase Steve Jobs

 

No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan que tenemos que hacer. – Steve Jobs

Creo que poco más hay que aportar a esta frase, que resume con tanta rotundidad algo que debería estar visible en cada empresa y ser parte del motor de la misma.

Fecha de caducidad.

Pese a la carga de trabajo de estas últimas semanas, esta semana he estado siguiendo un debate en LinkedIn bastante activo:

¿Con los 40, ya se es viejo para la vida laboral?

A partir del tema inicial, sobre esa tendencia que desde hace tiempo parece haberse asentado en nuestra sociedad laboral de considerar ‘viejos’ a muchos trabajadores a partir de los 40 años, o menos atractivos que otros más jóvenes, se han ido vertiendo opiniones bastante interesantes sobre el tema.

Los tópicos.

Leyendo unas y otras, incluyendo algunas que mencionan la dificultad para enseñar a alguien que ya tiene ciertas costumbres y manías adquiridas, me ha venido a la mente la idea para esta entrada… ¿tiene fecha de caducidad un trabajador?

El caso es que entre todo lo que he leído me he encontrado con muchos tópicos bastante habituales alrededor de este tema…

A un trabajador con más de 40 años es difícil enseñarle cosas nuevas….

Un trabajador mayor es menos flexible ante el cambio y se resiste a cambiar su forma de trabajar…

… ponen menos interés en las cosas y son menos productivos…

Lo que más me ha llamado la atención de todo esto, es que si pienso en esos tópicos puedo ponerles caras de personas con las que he trabajado y se pueden ajustar en algún momento a los mismos. Pero lo más curioso de todo, es que muchas de esas caras no tienen ni de lejos los 40 o más años.

En todos estos años muchas de esas personas que se ajustan a estos tópicos podían tener, en algún caso, los 40 años ya cumplidos, pero también recuerdo muchos que con 25-35 años podrían servir de perfecto ejemplo, ya sea por su resistencia al cambio, por sus ‘manías’ o por su falta de interés en aprender cosas distintas o distintas formas de hacer las cosas.

Desde gente con muy buen nivel técnico que sí o sí se empeñaban en discutir cualquier propuesta técnica que no fuera propia haciendo caso omiso a los razonamientos ajenos, a otros que tras unos cuantos años haciendo una tarea rutinaria están tan acomodados que no quieren ni tomarse la molestia de aprender algo distinto.

Así pues… ¿y si el no es un problema de edad?

fecha de caducidad

No es tema de edad… sino de actitud.

¿Se imaginan a alguien diciendo que Dennis Ritchie o Steve Jobs eran menos válidos por haber cumplido los 40 años?… ¿o que Tesla o Einstein debían dejar paso a los más jóvenes?

Tomemos el ejemplo de Steve Jobs por ser un ejemplo reciente y bien conocido.

Ya rondaba los 40 cuando convirtió Pixar en el estudio de animación a seguir por todos, capaces de lanzar éxito tras éxito en los cines, con innovadoras técnicas de animación por ordenador.

Sobrepasaba los 40 cuando volvió a Apple, para volver a llevarla a lo más alto con productos como el iPod o el iPhone, quizás no del todo innovadores por basarse en conceptos ya conocidos, pero sí lanzados con un nuevo enfoque que los convertirían en absolutos éxitos a niveles nunca vistos.

Y lo que realmente le distinguía, tanto a él como al resto puestos como ejemplo, era su actitud y pasión por el trabajo, que en ningún momento se veía mermada de manera alguna por su edad, que unidas a la experiencia acumulada y los conocimientos adquiridos son las que te empujan a buscar esa forma distinta de hacer las cosas.

Por ello, como mencionaba antes, podemos encontrar ejemplos de todas las edades que encajen con los tópicos y estereotipos usados para los ‘trabajadores mayores’.

¿Qué se puede hacer entonces al respecto?…

Yo aquí lo que suelo hacer ante estos casos de falta de motivación o ‘acomodamiento’ es lo que dije en su día… recoger el feedbcak.

Hablar de manera informal, pero orientando la conversación hacia el tema a indagar, nos puede dar una visión de si estamos ante una persona cuya propia forma de ser le lleva a buscar acomodo y tareas rutinarias, o si por contra estamos ante una persona que por algún motivo ha relegado o perdido su empuje llevándole a una situación donde una actitud pasiva es fruto de la frustración.

En el primer caso lo que podemos hacer es buscar tareas que obliguen a esta persona a salir de su zona de confort, a enfrentar tareas distintas que le exijan una mayor exigencia, siempre dentro de sus capacidades. Tareas que podemos supervisar directamente y que estén limitadas en el tiempo para evitar que las relegue indefinidamente, o que deba realizar en coordinación con otras personas para que sea el grupo el que le envuelva y empuje.

En el segundo caso, aunque no hay reglas genéricas, podemos optar por tratar el tema directamente para provocar que sea la otra persona la que nos diga qué le motiva y luego intentar encajarlo en su día a día como tarea complementaria al resto, siempre que sea posible, exigiendo a cambio su compromiso y supervisando periódicamente sus avances y propuestas.

Aunque siempre debemos de contemplar que podemos encontrarnos con el caso de personas que simplemente no sabrán qué quieren, o no querrán hacer nada distinto, en cuyo caso o asumimos que será difícil sacarles de ese rol adquirido, o tendremos que limitarles a ese tipo de tareas.

¿Y se puede prevenir?

A este respecto me gusta mucho la política adoptada por Recursos Humanos en mi actual empresa, que ha potenciado mucho el tema de la formación presencial, la auto-formación online y que anualmente lanza una campaña de actualización de CV para que pongamos al día nuestros conocimientos.

En el caso del CV me parece una muy buena forma de ponernos frente al espejo, hacernos pensar en qué hemos hecho el último año y ser así conscientes de si avanzamos o nos quedamos estancados.

Y es que un departamento de Recursos Humanos es mucho más que el responsable de hacer los contratos, entregar cartas de despido o el encargado de notificar las subidas o no subidas de salario.

Muchos empresarios se quejan muy a menudo de que sus empleados se limitan a hacer lo mínimo en el día a día, que no proponen ideas nuevas o que están ‘obsoletos’ pero los mantiene porque les costaría mucho dinero echarles.

Pero de vez en cuando hay que hacer auto-crítica (yo tengo mucha tendencia a ello) y plantearnos… ¿hemos hecho algo por formarlos en los últimos años? ¿les hemos dado medios para que nos hagan llegar sus propuestas? ¿les hemos escuchado lo suficiente cuando aún tenían empuje? ¿les hemos hecho sentirse parte activa de nuestro negocio o les hemos relegado a un papel de meros componentes de nuestra cadena de producción?

Para mí la mejor prevención pasa por no permitir que pierdan su empuje, no dejar que se acomoden en tareas rutinarias, hacerles partícipes en las propuestas para mejorar nuestra metodología y exigir que se formen, o darles los medios para que lo hagan, desde el primer día y no cuando nos surja una necesidad puntual.

Un trabajador no es una herramienta, es una parte activa de nuestro negocio y así debemos de intentar mantenerlo.

Todos conocemos las políticas del 80-20 que empresas como Google (hasta hace un par de años) permitían a sus trabajadores, con el objeto de dejarles que hicieran llegar propuestas de nuevas líneas de negocio o mejoras sobre las existentes, permitiéndoles que dedicasen un 20% de su tiempo de trabajo en algo que surgiese de ellos mismos y les apasionara.

O la política de VolksWagen, y otras empresas, de otorgar premios a aquellas propuestas surgidas de sus trabajadores orientadas a mejorar su forma de trabajar o ayudar a ahorrar costes.

Para mí estas son, o pueden ser, la clave para desterrar tópicos y seguir viendo a trabajadores que tras cumplir los 40 siguen trabajando con la misma curiosidad, empuje y ganas de hacer cosas nuevas.

Codemotion 2013

Ayer y hoy se celebraba en Madrid, en el Campus Sur de la Universidad Politécnica, el Codemotion 2013.

Este evento, organizado por primera vez el año pasado en España, este año ampliaba su duración a dos días trayendo a más ponentes y organizando más actividades.

En total han sido algo más de 1500 personas las que hemos asistido este año, superando el número de asistentes del año pasado.

Codemotion Madrid

Charlas, ponentes y actividades.

Más de 90 charlas a lo largo de 2 días con ponentes con experiencia en distintos campos de la Informática, lo que ha obligado a seleccionar aquellas que a priori pudiesen parecer más interesantes o útiles, para la experiencia o intereses de cada uno, por lo que había que renunciar a otras por la dificultad obvia de no poder estar en más de un sitio a la vez.

Así he podido asistir a charlas introductorias a distintos frameworks para desarrollo de aplicaciones para móviles, a otra sobre APIs o al desarrollo de backends en la nube con Windows Azure, donde he podido conocer herramientas muy interesantesa tener en cuenta para el futuro.

Las salas llenas para las charlas

Las salas llenas para las charlas

Entre los ponentes hemos tenido muchos perfiles, nacionales e internacionles, desde programadores a gente experimentada experta en su campo, a los que hay que agradecer desde el inicio su esfuerzo y dedicación para preparar algo para este evento.

Pero no todo eran charlas, y los Sponsor (en su mayoría) habían preparado actividades y meetups con los asistentes, e incluso algún concurso al que cualquiera podía apuntarse.

Además existía la posibilidad, para quien esté buscando cambiar, de dejar su CV personalmente o incluso recibir asesoramiento para hacer más atractivo el CV.

Tan solo se ha echado de menos más presencia nacional de peso, ya que incluso alguna patrocinadora se ha dejado ver poco por el evento.

Mis Impresiones.

En mi caso, que iba totalmente abierto a escuchar, la experiencia ha sido muy satisfactoria.

Es cierto que algunas charlas sabían a poco, porque además de escuchar sobre tal o cuál cosa a uno le entraba el gusanillo de profundizar allí mismo en el tema, o que de alguna podíamos haber esperado algo más.

Pero en general las charlas daban lo que anunciaban, quitando alguna pequeña confusión de menor importancia, y resultaban amenas.

En cuanto a los ponentes, además de conocer el tema del que nos hablaban se ha notado esa falta de don para comunicar que tenemos la inmensa mayoría, aunque también hemos tenido a auténticos showman capaces de engancharte desde el primer momento y llevarte por donde querían, consiguiendo que te quedases con ganas de escucharles un rato más.

Y en lo que respecta a la Organización, aunque ha habido algún fallo por alguna charla cancelada y no avisada previamente, o un poco de caos por falta de información sobre alguna actividad, hay que reconocer el gran esfuerzo que han hecho para que pudiésemos disfrutar del evento.

Clausura

Clausura

En resumen, una muy grata experiencia rodeado de gente que, como nosotros, disfruta creando y desarrollando software. Además en un lugar estupendo, la Escuela Universitaria de Informática, a donde me he alegrado de volver después de tantos años, que también ha puesto mucho de su parte para permitir que se celebrase el evento.

Así que espero que los próximos años podamos seguir disfrutando de más eventos Codemotion en España, y sobre todo que más gente joven empiece a conocerlo y se anime a participar.

BlackBerry, un nuevo rumbo.

Había empezado a escribir esta entrada sobre Black Berry hace casi 15 días, cuando de repente empezaron a saltar las noticias sobre su posible venta, su ‘segura’ venta y ahora los rumores de que quizás pudiese tener más novias (como Google, Intel, LG o Samsung).

Así que me veo a obligar a reescribirla, para hablar sobre cuál podría haber sido su nuevo rumbo, a la espera de lo que suceda a partir de ahora.

BlackBerry Logo

BlackBerry

Un poco de historia.

La mayoría conocemos a BlackBerry por ser la empresa que integró la telefonía profesional en nuestras empresas con los servidores de correo y servicios de mensajería.

Hasta no hace muchos años, cuando iPhone acaba de llegar y Android aún tenía camino por recorrer, era de lo más habitual ver en nuestras empresas terminales de BlackBerry que nos proporcionaban acceso permanente a nuestro correo corporativo y calendario, además de los servicios de telefonía móvil, acceso a internet e incluso algunas aplicaciones útiles para el día a día.

Sin embargo, en apenas unos años y con la irrupción de los smartphones, BlackBerry ha perdido una importante cuota de mercado y ha dejado de ser el terminal por excelencia en las empresas.

Rediseñando BB.

Metida en una profunda crisis y con el afán de recuperarse, BB se metió de lleno a diseñar nuevos terminales con una nueva versión de su sistema operativo, con el afán de recuperar la confianza de sus antiguos clientes, dando lugar a su BB10 y terminal Z10 como buque insignia.

BlackBerry Z10

BlackBerry Z10

Sobre ello podéis leer este análisis en Xataka, donde queda claro que BB ha hecho un gran esfuerzo por ponerse al día y consiguiendo un muy buen producto.

Pero, el problema que tenía BB es el mismo que tiene hoy Microsoft con su Windows Phone (no dejéis de probarlo, os sorprenderá), y no es más que el haber llegado tarde a una batalla entre dos contendientes que tienen la mayor parte del mercado.

Pese a contar con un gran producto, con algunos puntos fuertes y una integración muy buena de nuestras cuentas en redes sociales y profesionales, a estas alturas era difícil convencer a los usuarios para volver a confiar en BB o simplemente en que merece la pena pagar por un Z10, cuando por el mismo precio tienes terminales con Android superiores.

Un posible camino.

A estas alturas, una vez ya casi realizada la venta y casi decidido el futuro de Black Berry, es difícil saber qué sucederá con esta marca y si quizás, como le pasó antes a Palm, terminará desapareciendo quedando solo en el recuerdo de algunos.

Pero quizás BB habría podido tener una oportunidad, de haber cambiado su estrategia en su momento.

Con iOS y Android dominando el mercado, la idea de intentar competir con su propio SO se antojaba algo difícil, ya no solo por tener que convencer a los usuarios si no por tener que convencer a los desarrolladores de aplicaciones para que programen para tu plataforma.

Por ello, y viendo movimientos como el de Amazon para sus nuevos Kindle, la opción podría haber pasado por decantarse por Android y haber aprovechado el éxito de esta plataforma.

¿Otro fabricante más para Android?… Pues sí y no.

Porque si bien existen ya muchos fabricantes, desde gama baja a alta, hay todavía un aspecto en el que nadie ha invertido.

Con las políticas BYOD a la orden del día en las empresas, donde cada vez es más habitual ver dispositivos de los trabajadores en el día a día, los departamentos de Sistemas corren para dar soporte y evitar los habituales problemas de seguridad.

Y ahí es donde BB podría haber ganado terreno, dedicando sus esfuerzos a proporcionar una versión profesional de Android, capaz de proporcionar un espacio personal y otro profesional dentro del mismo dispositivo.

Imaginar un Android, como el que muchos tenemos ya, donde tengamos nuestro espacio personal, aplicaciones, fotos, mensajería y correo… pero que a la vez nos permita mantener un segundo perfil profesional, aislado del anterior, desde el que podamos acceder a nuestro entorno de trabajo.

Entornos separados, aplicaciones separadas para prevenir el robo de información sensible, incluso en dispositivos dual-SIM el usar conexiones distintas para cada entorno, sería una idea atractiva para las empresas que intentan ser flexibles con las exigencias de sus empleados pero sin problemas de seguridad.

Y ahí BB podría haber aportado todo su conocimiento y experiencia en entornos empresariales, siendo capaces de ofrecer no solo esa versión de Android sino también todo el ecosistema necesario para que las empresas pudiesen integrarlo.

Aunque por desgracia, me temo que ahora mismo el futuro de BB está mucho más cerca de desaparecer como marca.